El futbol. ¿Deporte o negocio?

Imagen: Novedades Acapulco

El mundial viene con una derrama económica que en muy pocos países termina existiendo una ganancia. Por lo tanto ¿Más mundiales, más dinero?

 

La historia de los mundiales de futbol inició hace 91 años con el mundial de Uruguay 1930, sin embargo, la evolución del torneo con el pasar del tiempo, ha provocado que el formato haya cambiado en múltiples ocasiones. En los inicios del torneo futbolístico por excelencia, se disputaron 18 partidos entre 13 equipos participantes.

A partir de 2026 tendremos un formato con 48 selecciones nacionales, (16 adicionales a las que participarán en Catar 2022) lo que provocará que se disputen 80 partidos para determinar al campeón.  ¿Más partidos representa un mayor espectáculo? El encontrar cada vez más representantes de cada confederación no quiere decir que el nivel futbolístico sea mayor, de hecho, desde un punto de vista personal, genera todo lo contrario. Con este formato la clasificatoria a la justa internacional, les dará acceso a países que, en las ediciones previas, ni siquiera veían remotamente posible calificar a un mundial, debido al bajo nivel futbolístico de esos países.

 

¿Ganará la ambición?

Si a esto le sumamos la intención de la FIFA de que el torneo se dispute cada 2 años y no cada 4 como se ha hecho desde los inicios, transforma esto en algo aún más absurdo. Ver a 48 equipos cada dos años luchando por ver quien es el “campeón del mundo”, volvería a ese torneo tan irrelevante que incluso perdería el impacto económico que se desea alcanzar. Entiendo, aunque no comparto, la idea de la explotación de un evento de la talla de la copa del mundo, pero es un arma de doble filo muy peligrosa.

Además de todos los puntos que expongo anteriormente, este nuevo formato se interpondría con un evento de una mayor tradición que el mundial mismo, como los juegos olímpicos. El diseño de calendarios para que exista un magno evento deportivo, cada dos años, es el ideal, porque el futbol, también forma parte de dicho evento como deporte olímpico, en donde podemos disfrutar de las futuras (o en algunos casos presentes), figuras del futbol mundial. Por lo que la decisión no únicamente afectaría el desarrollo futbolístico continental con las copas continentales, que muchas de ellas, se juegan cada dos años y la Eurocopa que se juega en el mismo verano (sin fechas coincidentes que los Juegos Olímpicos), sino a otros deportes de mucha menor exposición como lo es el futbol.

Pero el negocio, va primero que el deporte, ¿O no?

  Por Santiago Vázquez  Periodista y analista deportivo.

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