Promulgación de la Ley Agraria de México

Mauricio Balderas Villicaña

Autor: Lic. Mauricio Balderas Villicaña.

El pasado 6 de enero del presente año fue celebrado el aniversario de la promulgación de los 105 años de la Ley Agraria en nuestro país. Gracias al impulsor de la ley garante de la propiedad de la tierra, al expresidente Venustiano Carranza, la cual sienta las bases de nuestra Constitución de 1917. Dicha ley fue aprobada por la fuerza que llegó a tener el movimiento zapatista.

Cuyo objetivo jurídico de la ley fue poner fin a los grandes latifundios y restituir las tierras a los campesinos e indígenas que persisten en México “situaciones irremisibles de abuso, explotación, aprovechamiento y violación a los derechos humanos y laborales de los trabajadores del campo”.

Una de las grandes lecciones de la Ley Agraria es que la tierra es un elemento que nos identifica, que nos da glutinosidad y que además, nos integra a todos nosotros como mexicanos. Dicha ley necesita modernizarse, actualizarse, pero sobre todo, la visión de su aplicación.

Por otra parte, en México casi 200 millones de hectáreas, 99.8 millones son propiedad de 32,121 núcleos agrarios. Uno que otro concentran una gran riqueza de ecosistemas, agua y biodiversidad.   

En relación con eso, afirmo que es necesario fortalecer los créditos para los pequeños productores, con la finalidad de generarles más garantías y crear reglas de operación más sencillas para ellos.

En ese sentido señores gobernantes, sepan y entiendan las necesidades de atender el rezago y desigualdad que se tiene en el campo mexicano. Preservar la estabilidad política y social tiene que partir de la base de hacer justicia, por eso el reclamo de los campesinos es constante, permanente y deberá ser atendido con urgencia. 

El campo mexicano debe ser, sin duda, una de nuestras mayores fortalezas, pero, también, debe ser un espacio de vida digna para quienes viven y dependen de esta actividad.  Es necesario reflexionar sobre el futuro de los núcleos agrarios antes de que sus recursos naturales se sigan deteriorando, sus pobladores envejeciendo y la pobreza aumentando.

Y finalmente amigos míos les digo, que es tiempo de labrar la tierra y sembrar la semilla para que el día de mañana cosechemos buenos frutos.

¡Viva la ley Agraria!

¡Viva las mujeres del campo!

¡Viva el campo de México!

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la posición de la Revista Líderes Generando Líderes o de alguno de sus integrantes.

 

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